Porque todos somos iguales

Bienvenidos a otro post de actualidad. Como ya sabéis aquí dedicamos un minuto a esos temas que nos preocupan. Os hablamos de problemas y mitos, pero también hablamos de realidades. Algunas son buenas como los avances en la tecnología y otras son malas como las desigualdades que existen en nuestro mundo.

Me considero una luchadora empedernida de las causas que considero que son importantes, y para mí, no hay nada más importante que la igualdad de todos. Siento ser tan criptica pero dicho esto, puedo empezar a contaros a que viene tanto revuelo.

Desde pequeña siempre quise ayudar a las personas que tenían alguna discapacidad física. Por tanto, me he pasado muchos años (y no me malinterpretéis por mi edad, cuando digo muchos años son bastantes para mi edad) en contacto directo con personas que poseen alguna discapacidad física y/o mental. Muchas veces cuento historias de lo que me ha pasado, pero la mayoría de las veces lo que recibo es un “que pena”, “pobrecito”, “no sería capaz de hacer lo que tu haces”, “¿dejas que te baben?”

Quizás alguna vez os contaron la historia sobre los Espartanos que arrojaban a los no-aptos al Monte Taigeto. Afortunadamente ahora no hacemos eso, pero tampoco nos quedamos atrás cuando se trata de marginar a una persona que es diferente a nosotros. Una vez me explicaron que era la discapacidad, me dijeron que la discapacidad era la incapacidad de realizar una función en un momento determinado.

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Vale, una persona que no puede caminar es una persona con discapacidad pero si puede trasladarse y llegar al mismo sitio al que debería llegar. ¿Es discapacitado? Y por el contrario, si estoy en un país extranjero y estoy pérdida. ¿Qué sería de mí si no pudiera comunicarme porque no conozco el idioma? ¿Sería una persona capacitada o discapacitada? Podéis decirme que exagero con los argumentos o que llevo el tema a un terreno pantanoso pero yo creo que debemos volver a pensar.

El cuadro más bonito que he visto en mi vida ( y sí no soy una entendida en arte) lo dibujó una persona que nunca saldrá del anonimato porque es una persona con parálisis cerebral. Una de las mayores alegrías que tuve fue cuando un bebé, el cuál dentro de nuestra sociedad no sé como se consideraría, ya que padece una Parálisis Braquial Obstétrica fue capaz de mover su bracito y tratar de empujarme porque se había enfadado conmigo. Quizás algún día este bebé tenga más suerte que el chico que pintó el cuadro, aunque el ser diferentes nunca ha estado bien visto.

Todos hemos nacido en unas circunstancias distintas y mientras nosotros estamos ahora jugando con el móvil o de fiesta no nos paramos a pensar que podíamos haber nacido con alguna discapacidad. ¿Y si tuvieramos algún problema de mayores? Un accidente de coche, pérdida de visión… Pasaríamos drásticamente al otro lado. ¿Pero alguno de vosotros sabe lo que hay ahí?

Existen millones de personas que trabajan día a día para que sus hermanos, padres o hijos tengan una vida igual a la que tenemos nosotros. Estudios y un trabajo. Porque sólo quieren tener las mismas oportunidades que tenemos nosotros y si paramos de pensar por un segundo en nosotros mismos y miramos de verdad, nos daremos cuenta de todas las personas que viven con nosotros y que ni siquiera les damos importancia.

La vecina que va de uniforme al colegio con una silla de ruedas, el hombre que va con su perro guía. No necesitan ayuda para vivir su vida plenamente pero a veces, sólo a veces, estaría bien que nosotros no excluyéramos a estas personas de nuestro día a día.

Actualmente tengo dos trabajos, uno de eventual en un hospital y el otro en una asociación para ayuda a personas con discapacidad. Muchas personas me preguntan por qué no trabajo en una clínica rodeada de personas “normales” y yo les contesto siempre lo mismo:

Cuándo trabajé en una clínica me encontré muchas personas. Muchos eran personas amables pero también encontré a chicos que no eran capaces de saludarme. Hombres que me hablaban de lo enfadados que estaban porque se había cancelado algo importante…Personas que no me daban un trato humano y me veían como una herramienta. Luego empecé a trabajar con asociaciones que ayudan a personas con discapacidad y todo cambió. Que me llamen ara porque no saben decir mi nombre, que su mayor felicidad sea un buen gesto o un abrazo, o que una madre me diga que ya puede sostener un chupete con la mano.

Estoy convencida que alguno de vosotros tiene algún familiar o amigo con alguna discapacidad. Y estoy segura que vosotros lo veis como otro más de la familia o como un amigo más. ¿Por qué no expandimos este sentimiento hacia el resto de personas? ¿Por qué no les tratamos como nos gustaría que nos tratasen a nosotros? A fin de cuentas, todos somos iguales
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Alexandra 😉

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2 comentarios en “Porque todos somos iguales

  1. Marta_es25 dijo:

    Hola Álex.
    Me parece interesante tu post de esta semana, lo leí el lunes pero no tuve tiempo a comentar hasta ahora.

    Yo también trabajé hace años con personas discapacitadas, con gente como tú y como yo, que por una enfermedad, o a veces como me gusta decir por una mala jugada del destino ven mermadas algunas de sus capacidades motoras o intelectuales que les dificultan las actividades cotidianas del día a día.
    Estoy de acuerdo contigo en que hay que facilitarles el hueco que se merecen como personas que son, como tú y como yo, ni más ni menos. Pero también te digo una cosa, no creo que la sociedad de hoy en día, todos al menos, seamos tan fribolos como lo pintas.
    Quedan muchísimas barreras por abrir en este tema, quedan muchos tabúes que desvelar, queda mucha educación social por aprender, por supuesto, pero hay mucha concienciación, hay muchas asociaciones, hay mucha colaboración y hay muchas formas de ayudar aunque a veces no las apreciemos o no se parezcan a la nuestra propia.

    Un beso y hasta otro post.

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    • eldeliriodelasmusas dijo:

      Hola Marta! Ante todo perdona la tardanza, he mantenido mis entradas en el blog pero no he estado muy atenta a él. Ya que tuve un familiar ingresado en el hospital.

      El día que escribí esta entrada estaba un poco enfadada con la sociedad por una injusticia que viví. Consideró que soy una persona muy visceral y que al escribir se me nota (o eso creo en mi ignorancia, soy muy novel en esto). Si que estoy de acuerdo contigo, con que la sociedad ha avanzado mucho pero creo que aún podemos dar un poco más de nosotros.

      Muchas gracias por comentar y un besazo!

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